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El Palacio de Abrantes recibe a los viandantes con su hermosa puerta que, por supuesto, guarda varios guiños al turista matemático. Las medidas de la puerta guardan la proporción áurea, mientras que la fachada guarda la proporción cordobesa. Por otro lado, la puerta está coronada por un arco conopial, construido completamente con la herramienta #Geogebra.
En la Capilla Real de Granada hay esculpidas dos conchas de peregrino sobre dos figuras, que tienen una función plástica y religiosa muy clara, y de las que trataremos de desvelar las matemáticas que hay encerradas en ellas. Además de la concha, la figura que más se acerca a la silueta es una elipse. Las once acanaladuras se extienden formando un ángulo de 200 grados.
Este edificio integrado dentro del conjunto arquitectónico de la Catedral y Capilla Real destaca por su fisionomía civil dentro de toda la construcción religiosa. En la actualidad se usa como entrada a la Capilla Real.
El arco ojival túmido es un tipo de arco apuntado en el que el arco de circunferencia de cada ojiva sobrepasa la línea de arranques y que dará una luz menor que la original.
La proporción áurea, junto a otras como la cordobesa o la asociada a la raíz cuadrada de un número natural, se encuentra en gran cantidad de elementos de la Granada monumental.
Siempre hay un premio para el turista observador de estos paseos matemáticos. La recompensa de hoy se encuentra en un lateral de la catedral de Granada, en la conocida como puerta de San Jerónimo.
Ante un monumento, el turista suele elevar la vista, sin caer en la cuenta de que los maestros también dieron un significado al suelo que pisa.
El Palacio del Duque de Abrantes se encuentra en la placeta de Tovar, en pleno centro histórico. Es un claro ejemplo de arquitectura señorial granadina posterior a 1492. Su bella fachada conserva una puerta principal que ha sobrevivido a las reformas, y luce tal y como fue diseñada, lo que nos va a dar juego para hablar de proporciones.
Es imposible captar todos los detalles de la Granada monumental, sobre todo cuando no están esculpidos en la piedra, pero tratan de que su forma influya en cómo percibimos el conjunto arquitectónico. Un ejemplo lo tenemos en la orientación de la Catedral de Granada.